DIETAS MILAGRO

Son aquellas que prometen una pérdida de peso rápida y con poco esfuerzo. No responden a ningún funcionamiento nutricional y/o científico. Estas dietas contienen una escasa ingesta de energía, lo que puede producir alteraciones en el metabolismo.


El resultado es nefasto, pueden incluso degenerar en problemas de sobrepeso, debido a una alimentación desequilibrada, derivando incluso en desajustes en el organismo.

 

Un 80% de personas con sobrepeso inicia todos los años alguna dieta, y sólo un 20% busca orientación médica, según Basilio Moreno, presidente de la Sociedad Española para el estudio de la Obesidad (SEEDO), que alerta del riesgo de alteraciones metabólicas cuando hay una rápida pérdida de peso. Cuando los descensos rápidos de peso son seguidos de un aumento que sobrepasa el inicial, se producen una serie de alteraciones metabólicas importantes, que pueden aumentar el riesgo cardiovascular, la aparición de diabetes, hipertensión o aumento de colesterol.


Entre estos ocho de cada diez españoles que hacen dieta por su cuenta, prácticamente el cien por cien abandona antes de tiempo y se produce una "reganancia" de peso. Los dos que acuden a consulta continúan el tratamiento mientras les reporte resultados. Los expertos advierten del incremento en la tendencia a hacer dietas peligrosas para la salud, recetas milagro que ofrecen una pérdida de peso rápida. En verano además se dispara el consumo de productos dietéticos y adelgazantes, que comportan un gasto superfluo señalan y un alto índice de fracasos.


Los signos que permiten reconocer una dieta milagro son la promesa de pérdida de peso rápida (más de cinco kilos por mes) y el anuncio de que se pueden llevar sin esfuerzo y son completamente seguras, sin riesgos para la salud. Hay decenas de ellas -la dieta de los 13 días, la de la zona, la de la cebolla, la del marisco, la de Atkins, la de la Clínica Mayo, la Montignac- y todas peligrosas


La Asociación Británica de Dietética (British Dietetic Association) incluye la dieta de DUKAN como una de las cinco peores dietas que se deben evitar durante 2011, junto con otras como la dieta del grupo sanguíneo, la dieta del jarabe de arce, de la sopa "quema grasa" o la Baby food diet.

 

En esta entrevista, destaca que "todas las dietas o métodos mágicos cumplen algunas o todas las características de una dieta fraudulenta".


En realidad, hacer dieta y ejercicio para perder peso no es una tarea difícil. Se trata más bien de tener claro el propósito: ser tenaz y seguir algunas normas básicas que han sido bien descritas por la ciencia. Lo verdaderamente difícil es aprender y adherirse a un estilo de vida (actividad física diaria y alimentación saludable) que permita obtener ese resultado y mantenerlo a lo largo del tiempo.


¿Por qué cuesta tanto?


Cambiar la conducta de una persona adulta es complicado, más aún cuando el ambiente en el que está sumergido no es favorable (sedentarismo en el trabajo, comidas lúdico-festivas, comidas de negocios, menús ofrecidos en los restaurantes, la propia gastronomía...).


Y mantener los resultados, ¿resulta también tan costoso?


"El cambio de conducta permite perder peso sin esfuerzos exagerados y mantenerlo a lo largo del tiempo"


¿Qué es lo que no hay que hacer?


  • Intentar perder peso con tratamientos farmacológicos sin registro oficial.
  • Seguir un tratamiento si no especifica su composición cuantitativa y cualitativa.
  • Utilizar fórmulas magistrales (cápsulas milagrosas), en las que se mezclan diferentes compuestos como hormona tiroidea, diuréticos, anfetaminas, laxantes, cola de caballo, etc. 

 

El gran éxito de estos productos es que prometen pérdida de peso sin necesidad de someterse a una dieta. Sus peligros para la salud son evidentes: depresiones, psicosis, cuadros de ansiedad, hipertensión, arritmias cardiacas, fibrosis renal, tirotoxicosis etc. Actualmente están prohibidas por ley las asociaciones de dos o más principios activos para tratar la obesidad, así como los extractos de órganos o glándulas de origen humano o animal.

 

La hormona tiroidea no sirve para tratar la obesidad y, además, favorece el consumo de proteínas y disminuye el calcio óseo, acelerando la osteoporosis.


El uso de gonadotrofinas, diuréticos y laxantes no tienen ninguna indicación en el tratamiento de la obesidad.

Hay que desconfiar de los tratamientos que prometen grandes resultados sin esfuerzo o sin dieta.


Alejarse de las dietas que prometen rápidas pérdidas de peso, ya que la mayoría de estas dietas lo hacen a costa del agua corporal y la masa muscular, y no de la grasa como en realidad debería ser.